En realidad todo se trata de cada uno de nosotros. Iniciar un negocio es un gran compromiso, cambia tu estilo de vida, tus relaciones familiares y tu seguridad financiera.
Por eso es importante evaluar tus aptitudes para tal proeza. Conocer tus fortalezas, debilidades y principalmente tus motivaciones para dar este salto.
Es un mito creer que hay un tipo específico de empresario, sin embargo hay varios rasgos que tienen en común los empresarios exitosos.
Alto grado de energía
Actitud Positiva , convencimiento de que proyecto será un éxito
Responsabilidad de conseguir que las cosas se hagan
Energía física y mental que hace que nunca se de por vencido y persiga sus sueños pase lo que pase
Iniciativa para asumir el mando
Pasión, potencia, fuerza y vehemencia para llevar un proyecto adelante
Capacidad de pensar como emprendedor
Originalidad para encontrar nuevas ideas y soluciones
Creatividad para recorrer caminos alternativos e inexplorados
Sentido Crítico para evaluar el rumbo del emprendimiento
Sentido Analítico aplicado en términos prácticos, teóricos y abstractos
Disfrutar de los desafíos
Manejar el stress, de ser el responsable final de que las cosas sucedan
Persistencia para sobrepasar los momentos difíciles
Organizado sin perder flexibilidad para tener claridad mental y velocidad de respuesta
Talento en las relaciones interpersonales
Sociabilidad, para mantener relaciones armoniosas con pares, familiares, comunidad, clientes etc.
Cooperación, para lograr un trabajo constructivo y en equipo
Energía positiva, buen ánimo aunque las cosas no salgan según lo previsto
Liderazgo, para motivar equipos de trabajo con sabiduría y humildad
Estabilidad Emocional, nivel de madurez necesario para ser un ejemplo a seguir
Comunicación fluida, para transmitir ideas y conceptos en forma clara y concisa
Capacidad de escuchar, para comprender a los otros.
Conocimiento del proceso productivo y comercial de los bienes o servicios del mercado en que se quiere actuar
Saber consultar a expertos, contar con un equipo de profesionales de apoyo para temas puntuales
Las preguntas que no deberías dejar de hacerte a la hora de empezar el camino emprendedor.
Necesitas analizar por qué te gustaría empezar tu propio negocio y que te hace pensar que podrías tener éxito. Es importante que conozcas tus fortalezas y debilidades. Como potencial emprendedor, el hecho de conocer tus áreas de debilidad te ayudará a cubrirlas ya sea capacitándote o bien contratando a alguien que pueda darte apoyo en ellas.
¿Me gusta asumir responsabilidades?
¿Me considero una persona creativa y abierta a la posibilidad de explorar nuevos caminos?
¿Soy capaz de arriesgar mi empleo estable con buena remuneración y beneficios para emprender algo nuevo?
¿Acostumbro planear mis acciones y evaluar los resultados de acuerdo a los planes?
¿Me gustan las cuestiones relacionadas con marketing y finanzas?
¿Me gusta trabajar en equipo?
¿Puedo manejar un equipo de trabajo?
¿Veo los problemas como oportunidades?
¿Me gusta tomar riesgo?
¿Continúo adelante a pesar de los obstáculos que se presentan?
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