martes, 14 de mayo de 2013

Barack Obama busca <b>mejores negocios</b> con México

Este jueves llegará a México el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, para iniciar su segunda gira por nuestro país. Esta vez, los temas en agenda son diferentes a los que se revisaron en abril del 2009 en su primera visita. En vez de la guerra contra el narcotráfico, la prioridad en la agenda es la economía.

Los expertos en las relaciones México-Estados Unidos, ya lo han dicho. Para mantener su liderazgo en el mundo ante la rivalidad que le representa China, Washington necesita estrechar su relación comercial con México. Pero a la vez, México necesita crecer y asumir un papel más relevante en el contexto económico global, lo cual puede ser más sencillo para ambos si van de la mano.

Nuestro país es el tercer mayor proveedor de los Estados Unidos, y es el segundo mayor importador, con perspectivas positivas de rebasar a Canadá en la proveeduría y en la adquisición en los próximos años, a medida que la economía y la población sigan creciendo.

Los Estados Unidos han perdido cierto nivel de competitividad en el mundo de la manufactura por lo que desde hace tiempo mucho de ese trabajo se mudó a China, país que también ha perdido ese atractivo a medida que ha decidido fortalecer su mercado interno. Los salarios se han incrementado, por lo que los costos de mano de obra han dejado de ser una ventaja para producir allá. Adicionalmente, los costos de transporte por el alza de los combustibles, le han restado ventajas a China como proveedor, por los que muchas inversiones se han relocalizado.

En un contexto donde hoy día la logística ha adquirido una mayor apreciación por su contribución a bajar los costos de un producto, acortando los tiempos entre la producción y su venta al público, México es un socio con un valor estratégico sin igual.

Nuestra zona industrial más al sur de la frontera con Estados Unidos está a 16 horas por autotransporte, una distancia perfecta para reducir los ciclos de producción-venta en que ahora están insertas las empresas, y además, el costo de manufactura en México todavía tiene cierto nivel de competitividad y una calidad reconocida.

La logística es clave en esta nueva etapa de negocios en común entre México y Estados Unidos. Pero también la actitud reformista de este nuevo gobierno ha llamado en forma interesante la atención del gobierno de Obama, por la atracción de nuevas inversiones que ello puede promover.

En parte, dicen los expertos, Obama ha respondido a México promoviendo la reforma migratoria que permitirá legalizar a muchos de nuestros conciudadanos que se encuentran en forma irregular en ese país, reconociéndoles sus derechos a quienes ya están allá y pueden sumar en la estrategia económica.

En esta nueva etapa de su historia, Estados Unidos necesita socios comerciales fuertes, y México, muy a pesar de los resabios históricos que se tienen hacia nuestro vecino del Norte, a la hora de comprar, el mexicano tiene una inclinación a preferir los productos estadounidenses por encima del de otros países. Los mexicanos también son los que generan el mayor grupo de visitantes a los Estados Unidos, año con año.

El mérito también del cambio de prioridades en la agenda es del presidente Enrique Peña Nieto, quien ha decidido bajar de la cima en que se encontraba el combate al narcotráfico para llevarlo escalones abajo, dándole mayor preeminencia a la economía, un renglón en el que si se logran crear más y mejores empleos en el país, indirectamente puede abonar a favor de que haya menos gente interesada en insertarse en grupos criminales que hoy asedian a nuestro país y que están debilitando el tejido social.

Por eso y más: Welcome Obama.

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